La trampa de los rankings y los algoritmos

Hoy quiero confesarles algo…

Me volví fanática del algoritmo en los últimos cinco meses. Caí en la trampa. Entré en un círculo vicioso donde medía mis resultados por un ranking, ranking del que estaba pendiente cada semana.

Hace un año emprendí para ser libre, pero terminé construyéndome una oficina digital con un horario más severo que el de cualquier empleo anterior.

Mi adicción al “Top 1” empezó cuando conocí Favikon, verme en el ranking en los primeros lugares me llevó a gestionar erróneamente mi propósito. Eso inició, hace unos 6 o 7 meses, pero fue en los últimos 4 que empecé a darle toda la atención.

Me auto presioné a publicar todos los días, a estar conectada a la red, dejando de hacer las cosas que realmente me gustan por mantener un ranking. Se volvió una adicción, una extensión de ese workaholic del que alguna vez escapé.

Ser emprendedor requiere un esfuerzo monumental, pero ese esfuerzo debe ponerse en lo que realmente aporta valor, no en alimentar una métrica. LinkedIn aporta valor, y mucho, me ha hecho crecer muchísimo desde que lo uso, pero LinkedIn no es el objetivo principal de mi vida.

Mi desprendimiento inició a finales del año pasado, viví una fuerte situación familiar, y tomé la decisión de bajar la velocidad. Empecé a reducir la frecuencia de mis publicaciones para recuperar mi esencia.

Lo hice todo enero, fui bajando ritmo…y si… el algoritmo me castigó, perdí lugares en Favikon. Y muy honestamente, si me dolió. El ego siempre reclama su espacio.

Pero al desprenderme de esa presión, he vuelto a lo que me propuse hace un año: mi propósito real en esta etapa de mi vida. Y se los aseguro: mi propósito no es una posición en un ranking, mi negocio y vivir mi vida es mi objetivo.

En este momento de mi vida, la competitividad por un número no es algo que deseo para mí. Mis posts siempre han tenido el mismo norte: enseñar, compartir, contar, aprender y escuchar. Nunca ha sido por competir, y no permitiré que lo sea.

Si los resultados llegan y estoy en los primeros lugares, seré muy feliz de estar ahí, no voy a mentir, eso me gusta y premia lo que hago, es como el KPI, pero no quiero que eso me quite el sueño.

Emprendí para ser dueña de mi tiempo, no para ser esclava de una red social. Sigo aquí, vigente y al día, pero bajo mis propios términos. Porque el verdadero liderazgo empieza por saber cuándo ponerle límites al ruido, para escuchar tu propia voz.

A veces, bajar un par de puestos en un ranking es la única forma de subir de nivel en tu vida real.

Llegué a un lugar dónde no me propuse estarlo, lo disfruté y obtuve mis réditos por ello. He conocido personas increíbles a través de esta red. Pero hoy haré lo que enseño y promuevo en mis consultorías… te enseño a buscar y encontrar ese lugar dónde merecemos estar… por y para nosotros.

Soy Ingrid Mora, te llevo dónde nunca has estado.

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